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La Tinença de Benifassà (pronunciado “tinensa de benifasá”) es una subcomarca natural situada al norte de la provincia de Castellón que actualmente está integrada en la comarca castellonense del Baix Maestrat. Esta comarca histórica estaba formada por 7 pueblos (la setena de Benifassà): Bel, Coratxà, Boixar, Castell de Cabres, Fredes, la Pobla de Benifassà i el Ballestar.

La Tinença de Benifassà recibe este nombre por haber sido el señorío territorial del monasterio cisterciense de Santa María de Benifassà, al cual estuvo estrechamente ligada durante varios siglos. Esta comarca histórica se caracteriza por ser una de los territorios más aislados y despoblados de las tierras valencianas, a causa de su carácter montañoso y de sus malas comunicaciones. Al mismo tiempo, o más bien a causa de este aislamiento, el territorio constituye uno de los espacios naturales de mayor valor ambiental, un área de espectaculares paisajes y notable biodiversidad, y por ello, casi todo el territorio ha pasado a formar parte del Parque natural de la Tinença de Benifassà desde el año 2006. Asimismo, la Tinença ofrece un riquísimo patrimonio histórico, arquitectónico y etnológico, omnipresente en todas partes.

La mayoría de pueblos de este territorio han sufrido una fuerte pérdida de población desde la segunda mitad del siglo XX, debido a las malas comunicaciones existentes y a los cambios producidos en las formas de vida tradicionales. Esta pérdida de población ha determinado la desaparición de cinco ayuntamientos de la comarca histórica. El territorio de la comarca històrica de la Tinença de Benifassà está actualmente distribuido por tres municipios:

Los pueblos de la Tinença de Benifassà

Bel. Si estas tierras pueden considerarse un rincón perdido, allá en las montañas, Bel es uno de los pueblos que alcanza en mayor grado esta característica. El pueblo incluso se encuentra geográficamente aislado de los demás pueblos de la Tinença, desconectado por carretera, y por ello es el más desconocido de todos ellos. Se encuentra a una altitud de 953 metros y actualmente pertenece al municipio de Rossell.

Fredes. Anexionado administrativamente a la Pobla de Benifassà desde 1977. Es el pueblo más septentrional de la Comunidad Valenciana y se encuentra a unos 1.090 metros de altitud. En su termino municipal se encuentra el “Tossal del Rei”, cima de 1356 metros de altura, que es el punto exacto de confluencia de Cataluña, Aragón y País Valenciano.

La Pobla de Benifassà. Se encuentra a 713 metros en el centro de la comarca. Actualmente es el pueblo que cuenta con un mayor número de habitantes.

El Ballestar. Se encuentra a 710 metros de altitud y a unos 3 km. del monasterio cisterciense de Sant Maria de Benifassà. Quizás por ello su historia siempre ha estado muy ligada a la del monasterio.

Coratxà. Está situado a 1231 metros de altura y en la actualidad forma parte de la Pobla de Benifassà.

El Boixar. El pueblo se encuentra a 1089 metros de altura y actualmente forma parte, también, del municipio de la Pobla de Benifassà. Dentro de su término municipal se encuentra el punto más elevado de la Tinença de Benifassà, el Tossal d’en Canader, de 1393 metros. Llegó a ostentar la capitalidad de la comarca y prueba de esta antigua importancia es su gran iglesia parroquial.

Castell de Cabres. Es uno de los municipios menos poblado de la Comunidad Valenciana, con tan solo 18 habitantes. Presenta una altitud media de 1134 metros.

Un poco de historia de la Tinença de Benifassà

Durante la ocupación musulmana de la península ibérica existía una castillo desde el que se controlaba la comarca, denominado el castillo de Beni-Hassam, del cual procede el nombre de Benifassà. Después de la reconquista de este territorio por la corona de Aragón, el rey Jaume I mandó construir un monasterio al lado del castillo y desde entonces toda la zona quedó bajo el dominio del abad de Benifassà, que constituyó una “tinença”. En la edad media, una “tinença” (tenencia en castellano) era una extensión de terreno propiedad de un señor que la cedía en explotación a los campesinos a cambio de una renta fija o una parte de las cosechas obtenidas. Esta vinculación histórica justifica la entidad territorial y la relación existente entre estos pueblos a lo largo del tiempo, dificultada por el aislamiento interno y al mismo tiempo favorecida respecto al exterior por el carácter montañoso de estas tierras.